Sara Sánchez

CEO de Rusticae, club de alojamientos con encanto líder en España y Portugal. Su objetivo es aglutinar la mejor selección de hoteles boutique tanto en el campo como en ciudad y abanderar un turismo responsable, sostenible y de calidad en ubicaciones de ensueño.


¿Qué es lo que más le preocupa hoy?

Lo que más me preocupa es la falta de aceptación ante lo diferente, lo que se sale de la norma establecida o, simplemente, lo que no comprendemos. Hay que establecer normas que nos permitan una convivencia pacifica al mismo tiempo que nos adaptamos a los cambios y transformaciones que se producen tanto individual como socialmente. Hay que eliminar el miedo a la diferencia.
También me preocupa mucho la escasez de recursos naturales y la emergencia climática, producida por los combustibles fósiles, así como la visión capitalista que aumenta las ganancias con un consumo de estos recursos sin tener en cuenta sus condiciones de reposición ni sus procesos de reproducción. Y por supuesto me preocupa la crisis de los refugiados climáticos. Todos son problemas que debemos afrontar de frente y con valentía.

¿Qué se puede hacer para solucionarlo?

En cuanto a los recursos naturales, sería interesante sacar al hombre del centro del pensamiento. Debemos poner en valor no solo el concepto de precio y beneficio, sino el concepto propio de la propia vida y naturaleza de los recursos: su mantenimiento a largo plazo. 
Respecto al problema de la diferencia, ha quedado de manifiesto con la pandemia la absoluta interdependencia que tenemos los unos de los otros, frente a una cultura del individualismo. Si lo pensamos bien, todo lo que hacemos depende directamente de los otros:  la comida que comemos, las carreteras que usamos, la ropa que llevamos…. Esto asusta porque nos muestra vulnerables, pero estoy convencida de que tomar conciencia de ello, y su aceptación, es el primer paso para comprender la necesidad de conectarnos con los demás, entender esa interdependencia y aceptar al diferente. Y desde ahí construir en red para un bien común.


¿Qué se está haciendo bien?

Hay corrientes antirracistas, antiimperialistas, feministas, ecológicas, LGTBI… cuyo objetivo legítimo busca un reconocimiento recíproco de las situaciones, experiencias, necesidades y donde todos formen parte de un mismo sistema social manteniendo su diferencia. Creo también que cada vez hay más conciencia de la necesidad de limitar el consumo y de la escasez y limitación de los recursos. Es una responsabilidad moral para las siguientes generaciones dejar un planeta con recursos y más tolerante y habitable. Todas y todos, con pequeños actos cada día, podemos cambiar el mundo.

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