Javier Peña

Fundador de Hope!, una plataforma de comunicación en torno a la emergencia climática y ecológica que, en sus dos años de vida, ha superado los 400 millones de reproducciones en sus vídeos y acumula más de 1,2 millones de seguidores en sus redes sociales.


¿Qué es lo que más le preocupa hoy?

La ausencia de sentido de emergencia con respecto a la crisis climática que veo en los medios de comunicación, en los discursos políticos y, por tanto, en la calle. Estamos, literalmente, en la cuenta atrás de un proceso de cambio climático acelerado sin precedentes en la historia geológica de la tierra que está a punto de convertirse en irreversible y que nos sitúa de pleno en el camino hacia la sexta extinción masiva. Tenemos la solución al alcance de las manos, pero seguimos hablando de la última polémica partidista, del contrato de Messi. Es como estar en la cubierta del Titanic tras haber visto con tus propios ojos cómo el casco se abría irremediablemente y ver que todo el mundo está comentando tranquilamente el sabor de los canapés.


¿Qué se puede hacer para solucionarlo?

La solución no es sencilla de ejecutar, pero hasta un niño puede entenderla. Necesitamos detener el calentamiento, y eso pasa por reducir drásticamente las emisiones de efecto invernadero y restaurar ecosistemas que equilibran el sistema climático global capturando carbono, como los bosques o los océanos.
Esto implica la transición acelerada a las renovables, el abandono de los combustibles fósiles y la ganadería industrial y la elaboración de presupuestos vinculantes de carbono para cada país que aseguren que avanzamos por el buen camino.



¿Qué se está haciendo bien?

En estos momentos está teniendo lugar una rebelión ciudadana en el Reino Unido, convocada por Extinction Rebellion para forzar a su Gobierno a aprobar una Ley de emergencia climática que ponga en marcha medidas de emergencia para llegar a tiempo. Llevan ya 7 días ininterrumpidos de protestas y bloqueos que se han saldado con más de 600 detenidos. Esto es un paso imprescindible para romper la sensación de normalidad y obligar a los Gobiernos, a las empresas y a los medios de comunicación a reaccionar. Los intereses que presionan por mantener la rentable economía de los combustibles fósiles y el «sálvese quien pueda» neoliberal son muy poderosos. La ciudadanía tiene que presionar aún más fuerte. Es necesaria una rebelión. En este sentido, el voto es también un arma poderosísima. El auge de los partidos verdes en centroeuropa está haciendo que los partidos empiecen a competir por ver quién presenta la propuesta legislativa más verde y ambiciosa. Esto es solo el principio. Todo tiene que cambiar.

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