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6 curiosidades sobre los mosquitos, el ser más mortífero de la tierra

Ese zumbido a ras de oreja cuando estás a punto de dormirte es la antesala de una noche de insomnio y de unos picores que se vuelven obsesivos. Sí, hablamos de los mosquitos, esos diminutos vampiros que nos acompañan en nuestras noches de verano. ¡Como si el calor no fuera suficiente!

Pues siguiendo con esta serie de los coñazos de verano que empezamos con la hormiga y terminamos hoy con los mosquitos (vale, sería más una miniserie, ¡pero también quiero vacaciones!), conoceremos un poco más sobre el fascinante mundo de estos vampiros minúsculos. Vamos a ello.

  • Son los animales que más muertes humanas provocan: se estima que estos pequeños bichos se cargan a 750.000 personas cada año, ya que transmiten enfermedades como el Dengue, el Zika, la Fiebre Amarilla o la Malaria. Por este motivo, muchos laboratorios estudian estos insectos, pero, ¡Ay la! Se les tiene que alimentar… Y nada, pues a tirar de voluntarios que metan el brazo dentro durante media horita y se dejen picar por unos 500 mosquitos. Vaya, lo que vendría a ser una plácida noche de verano.

 

  • Solo muerden las hembras: pues sí, después de leer esto te habrás dado cuenta del porqué del título (y también que la anterior curiosidad está equivocada porque tendrían que ser mosquitas, pero era una licencia poética). Y también te habrás dado cuenta que he dicho muerden y no pican, ya te lo explico mejor en la siguiente curiosidad, aunque seguiremos diciendo pican para no marear la perdiz. Pues eso, los machos no pican, van de flor en flor (como algunos machos que todos conocemos) chupando néctar o buscando líquidos dulces. Las hembras, por el contrario, necesitan la sangre de mamíferos para desarrollar los huevos y asegurar la siguiente generación, pero no para alimentarse, que también lo hacen de los mismos compuestos que los machos (o sea, que también van de flor en flor, como algunas hembras que todos conocemos).

 

  • Una picada complicada: una mosquita se te posa en el brazo, te clava la trompa (que te digo que se llama probóscide para que puedas chulear con tu cuñado diciendo algo así como “vaya, ya te ha clavado la probóscide” en alguna cena familiar) y te chupa la sangre. ¡Listos! Pues no, amado lector o lectora, es mucho más complicado. Dentro de la trompa (¿recuerdas cómo se llama? ¿No? Pues lee dos líneas más arriba, no seas vago) tiene seis agujas con tareas distintas: dos de ellas tienen dientes (sí, los mosquitos tienen dientes y por eso se dice que muerden) que utilizan para atravesar la piel; otras dos las usan para mantener el agujero separado para que no se cierre y puedan introducir las dos siguientes. La primera detecta los vasos sanguíneos, la segunda, es la que te roba la sangre. ¿No te recuerda a Alien cuando le van saliendo las distintas bocas una dentro de la otra? A ver si al final serán extraterrestres…

 

  • Una vida corta pero intensa: los mosquitos viven de 10 días a un mes (las hembras más, como en los humanos) pero en esos días pasan de huevo a larva, de larva a pupa (rollo gusanos de seda cuando se convierten en esas feas mariposas), y de pupa a mosquito. Mientras, comen, muerden, se aparean y ponen huevos para volver a empezar el ciclo. Una vida muy estresante…

 

  • CO2, nuestro gran enemigo: no, no estoy hablando del cambio climático, sino de que los mosquitos detectan el CO2 que soltamos y lo utilizan para localizarnos (que digo yo, ¿no podrían enamorarse del tubo de escape de los coches?). Esta localización la pueden hacer a más de 50 metros de distancia, cosa que para ellos debe ser como 1000 kilómetros, si miramos su tamaño. También es curioso que lo hagan a 50 metros cuando normalmente no se alejan más de 100 metros de su nido. Eso se dice aprovechar el espacio.

 

  • Déjate picar: sí, este es el consejo de los expertos. ¿Por qué? Siempre tan preguntón… Cuando te ha mordido, empezarás a rascar porque su saliva hace reaccionar a tu cuerpo. Si lo dejas (perdón, la dejas) que se harte, se irá porque ya tendrá el trabajo hecho. Si la espantas, volverá hasta saciarse, con lo que tendrás varias picaduras en lugar de una.

 

Para terminar, una información de servicio: los mosquitos pueden volar bajo la lluvia porque ofrecen tan poca resistencia, es decir, tienen tan poca masa, que las gotas pasan sin colisionar. Pero esta misma poca masa hace que con viento las pasen putas (perdón) y no puedan mantener el rumbo. Ergo (siempre había buscado un artículo donde poder poner esta palabra), si no quieres que te piquen o te muerdan por la noche, ponte un ventilador a toda potencia apuntándote. La barrera de aire te mantendrá a salvo.

 

Vale, sí, tienes razón, he dicho que terminaba y no lo he hecho. Pero es que creo que te he dejado preocupado con lo de los voluntarios que alimentan mosquitos con sus brazos. Para tu tranquilidad, que sepas que se ha inventado una especie de brazo artificial que rellenan con sangre de vaca. Pero hay algunas mosquitas gourmet que no se acostumbran a ellos. Ay, la ciencia. ¡Qué maravillosidad! (“Bonito palabro”. ¿Te gusta? Muchas gracias. Me ha salido así, de natural).

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